GOTITAS POR LA VENA
una y otra vez, vuelvo a empezar...
9.4.05

- ¿Recuerdas cuando nos conocimos?
- No, por favor, no me lo recuerdes.
- Vamos, ¿ahora te da vergüenza?
Me dijiste, quiero un vodka con tequila y como se te ocurra hacer algún comentario te mato, y luego tiraste un taburete al suelo.
- Sí y después me puse a vomitar y conseguí convencerte para que me llevaras al primer bar del paseo a acabar de echar el pato en la cara de un camarero.
- Pero ya estaba cerrado, por suerte ¿qué más podía hacer? Cualquiera te llevaba la contraria.

- Curioso, yo vine aquí a estar sola, y solo aguante un día. La primera noche apareciste tú y cambiaron totalmente mis planes.
-¿Te los jodí, o qué?
- Me quedé con la duda de saber si era capaz, de estar sola.
- Todavía estas a tiempo de saberlo, solo tienes que salir por esa puerta y no volver a entrar.
- Oye, ¿se puede saber qué te pasa?
- ¿Qué que me pasa? Me pasa que estoy harto. Harto de que nunca podamos hablar de nosotros sin que aparezca tu pasado, lo que tu querías hacer, lo que te pasó, lo que tu te querías demostrar. No puede pasar un solo minuto, sin que te confundas con esa parte de ti que aborrezco y que tú también aborreces.
Estoy harto de no sentirte a mi lado, si no siempre un paso atrás, con un pie en tus recuerdos, siempre, como si se te fueran a escapar.

- Vaya, te lo tenías bien guardado ¿no? Y todo eso de que podía contar contigo, ¿lo olvidaste, entonces? Se cansó de jugar el niño con la muñeca usada.
- No Elena no, yo no puedo cargar con este muerto. Este muerto es tuyo, sólo tuyo, siempre atado a tu espalda, no podría ayudarte aunque quisiera...
- No creo que lo haya mencionado ahora.
- No hace falta se respira en el aire.
- Quizá eres tú, el que huele a muerto ¿A dónde vas?
- A trabajar, porqué yo trabajo ¿sabes?

Y el portazo resonó como un disparo en mi cabeza. Entonces comprendí, que no habría sido capaz de estar sola, no más de un día.
Si no qué diablos hacía sentada en esa cama, esperando que Daniel regresara con los ojos vidriosos a pedirme perdón.
Sólo tenía una forma de conseguirlo, una sola, pero, Dios, ni siquiera ahora puedo, soy tan cobarde.

escrito a las 4:26 p. m. por Teresa

Es cierto, el sol siempre brilla más allá de las montañas. La soledad pide ayuda, y la compañia pide intimidad. Reserva un poco de cada para cada ocasión, así siempre te sentirás una mujer.

By Blogger Daniguitar, at 6:38 p. m.  

ohh quiero mas sra! si.. que intensidad en esos dialogos ! felicidades

By Blogger tatuaje, at 7:56 p. m.  

Que la soledad no sea una vulgar carterista.
Saludos

By Anonymous toshiro, at 4:43 a. m.  

una mujer y nada más, tan sencillo parece verdad dani?

tatuaje, gracias sra!

toshiro, me encantan sus comparaciones.

besos para todos.

By Blogger Teresa, at 6:12 p. m.  

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4 comments