GOTITAS POR LA VENA
una y otra vez, vuelvo a empezar...
29.10.04

Tan fácil como encender el ordenador, abrir el word y empezar a teclear. Entonces la paz, la calma o la tormenta, todo depende, y se sabe de antemano, hoy alegre, hoy triste, hoy absurdo, hoy mentira, tantas formas distintas para poder repetirse. Yo me repito mucho más estos días, si eso era posible, pero es que hasta yo misma estoy sorprendida de como me siento, escribir está resultando al final como hacer el amor, como la tónica, como el queso de cabrales, cuanto más tiempo llevas practicando, consumiendo, saboreando, destilando palabras, más placenteras se deslizan por las manos. Lo que al principio era una necesidad irracional, lo sigue siendo, pero lo que antes era difícil ya no lo es, y no me refiero a escribir mejor o peor, precisamente a todo lo contrario, a la ausencia de calificativos, a la libertad que supone, a entender por fin de una puñetera vez que quería decir la gente con eso de “escribir para uno mismo”. No se lo que hizo “click” en mi cabeza, pero algo cambió, solo deseo con todas mis fuerzas que sea irreversible, porque así si me siento capaz para seguir aprendiendo, porque me queda tanto por descubrir a partir de ahora.

escrito a las 2:06 p. m. por Teresa

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28.10.04

No importa lo lejos que esté, si el mar soy yo.



azul siempre

escrito a las 5:42 p. m. por Teresa

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Antes no podía escribir con música, me distraía, todo me distraía, ¿me distraía de qué? Ya no consigo recordarlo, solo sé que ahora, al contrario, todo me acompaña y nada me molesta. Ahora mismo escucho una voz de mujer, suave, tan suave, como uno de esos vinos caros, que aunque no entiendo de cosechas, si del agradable calor que producen en la garganta, y más violines, violines que me persiguen, en esta canción, en el paseo que di esta mañana, en los créditos de esa película que vi por cuarta vez o quinta, junto al piano escondido, dan a las palabras sentido, o se lo quitan, nada me importa más allá del placer de este momento. Ahora que las ventanas de mi casa son mucho más grandes que yo, ahora que la piel cosquillea, y que me río sola, a carcajadas, sin poder evitarlo...

escrito a las 5:11 p. m. por Teresa

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26.10.04

Animarme a escribir sobre algo, siempre es un regalo para mí. No es la primera vez que lo haces, y espero no sea la última, a pesar de mis desconfianzas, los malos entendidos y todo eso que parece que va cosido a mi persona, por lo menos en lo que a ti respecta. Soy sincera si te digo que intentaré que no vuelva a pasar, soy sincera en este momento, pero como has podido comprobar, mi palabra es más débil que yo, si cabe. Hoy me apetece mostrar tu versión y la mía, sobre el sonido y el tacto de los violines, para darte las gracias y para que otros puedan leer lo que con muy pocos compartes:



el sonido del violin
1.
he venido al lugar desde el que te escribo. el sitio de las pantallas.


2.
el calor sin llegar a insoportable si que es molesto. abandono el teclado. me abanico con la alfombrilla del ratón. seco con mi pulgar una gota de sudor que se desliza por mi frente.

no descubrí nada importante en mi correo.

solo quiero pensar en ti. no deseo volver a casa para encontrar que ésta noche no dormirás conmigo. no me gusta mi vida organizada si no estás tú para compartirla muy de cerca.

(no son palabras tristes en absoluto, verifican una realidad).

3.
contaré los días hasta que puedas volver a quedarte.

volveré a cerrar la tapa de tu perfume.
a buscar tu olor.
a recoger tus pasos desde la habitación pasando por el comedor y vuelta pasando por el baño.
desnuda.
tu carga de buenas vibraciones volveré a encontrar, entre las cintas de video y los cd's. o buceando por las sabanas y entre las conchas & amuletos de zahara sobre tus palmas en flamenco.
a buscar volveré, tu sonrisa y la luz que me deja en pelotas y te hace única.

eso, y mil millones de cosas más.

4.
y sobre la cama sonará la perdida.

se incendiaran mis ganas con la chispa que salte la distancia que no podemos romper
(de momento).
sabrás antes de escuchar mi voz en tu móvil, que eres mi mujer en la vida.

5.
y entonces, desde esa pura perfección
habré descubierto la verdadera esencia del sonido del violin.

no se mejor describir la calidad de un sonido ni la perfección de una atracción que no apetece perder jamás.
esa mujer es como el sonido del violin que da banda sonora a mis dias.


Escrito por dario su (tu visión)



EL TACTO DE LOS VIOLINES

Violines.
Yo te seguía por las calles de Madrid, cámara en mano, y a lo lejos sonaban violines.
Tu espalda, registrada para siempre en mi objetivo y en mi retina, tu espalda marcaba las calles, las tiendas, los carteles, los adoquines, los fragmentos de unos recuerdos que ya empezaba a formar, previsora como siempre he sido, para cuando no estuvieras.
La curva de tu cuello desnudo, cortada por un abrigo de paño negro, se deslizaba por la ciudad con el desparpajo que otorga fingir no saber, no saber de mí, de la grabación que tu mismo planeaste, de los proyectos comunes, de los interrogantes.
Dabas a tus pasos un aire soñador, trasnochado, absurdo, si es que el caminar puede ser absurdo, y a la vez hipnótico, porque mis pies seguían a los tuyos obedeciendo tus pensamientos en lugar de los míos. Hay quien dice que el amor logra esos efectos, yo añadiría que sobretodo si se acompaña de la contradicción y el desamparo.
Llegando a la plaza de Oriente el sonido de los violines se intensificaba, al igual que el frío y la gente. Allá íbamos nosotros, formando un par inclasificable, absortos en mundos distintos, avanzando hasta que la música lo invadió todo.
Frente el Café de la Ópera, tres violinistas rumanos la repartían alegremente por toda la plaza y esta se colaba entre el gentío para después subir al cielo formando pompas de jabón gigantes. El cielo, el cielo era tan azul, tan gris, tan helado que me empañó los ojos de lágrimas prestadas.
Cuando volví a mirarte, una moneda brillaba entre tus dedos con guantes. La tiraste a la gorra del músico con gesto cansado, te giraste hacía mí y tu expresión me pareció tan rígida y ausente como la estatua en la que acababa de apoyarme.
El tacto de los violines me abrazaba por la cintura, cálido, vivo, presente, haciendo todavía más evidente tu fragilidad. Apagué la cámara convencida de que algunas imágenes no deben repetirse y meciéndome en las notas que todavía flotaban, te vi alejarte despacio, hasta ser solo un punto al final de la calle.

Escrito por Teresa (la mía)


escrito a las 7:30 p. m. por Teresa

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21.10.04

A veces, sin tener motivos, ni reales, ni aparentes, ni siquiera imaginarios, siento tristeza, nostalgia, rabia, cansancio, dolor, creo que la palabra dolor lo resume todo. Como si me inyectaran cemento en las venas, no camino, me arrastro, me consumo, y al cabo de las horas me desespero, por el tiempo malgastado, por no querer aceptar que por muy bien que me vayan las cosas, por mucho que me esfuerce en ver siempre el lado más positivo, aunque me tome la vida como una aprendizaje, hay momentos, inexplicables y repetitivos momentos en que hasta el roce del aire me hace daño.
De esa angustia nació Elena, un personaje atormentado, con una vida miserable, abocada al suicidio, en el que volcar toda esa pena sin sentido y así intentar que por lo menos sobre un papel, por lo menos para otra, para Elena, tenga motivos en los que sostenerse. Un personaje que soy yo, porque nace de mí, de mis experiencias, de mi imaginación, pero multiplicado todo por cien, por mil, por un millón, porque la intensidad de mis sentimientos superó en muchas ocasiones la de mis vivencias, incluso cuando estas me parecieron insuperables. No se como me verán los demás, pero cuando estoy así me resulto aburrida, insoportable, patética, estúpida, inútil y lo último que necesito es un espejo gigante como puede ser Elena o cualquier otro personaje deprimente que se me ocurra. Por otro lado, no puedo negarme el desahogo que me supone escribir en un vomito, convertir una hoja en blanco en un contenedor de basura, mi basura... lo que ya no creo que sea lógico es encima intentar hacer algo creativo de todo eso, porque las neuras al fin y al cabo son eso, neuras, y no dejarán de serlo cuando tengan una introducción, un desenlace y un final, o quizá sí, pero soy demasiado cobarde para intentarlo. Por eso abandoné la historia de Elena, a día de hoy no sé si voy a continuarla, por una parte me asquea, por otra, estoy segura, de que contar Mi costa brava querido fue la verdadera razón por la que volví a escribir.

escrito a las 8:23 p. m. por Teresa

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Su vida se divide, hasta el momento, en dos. Existe un antes de y un después de (la muerte de).

En la primera parte nace, crece, sonríe, estudia, baila, trabaja, ama, miente, le gusta, me llama, se estanca, me alejo, despacio. Parece predestinada al vacío, los sueños duran poco, los comunes menos.

En la segunda cae, se rompe, grita, murmura, cree que sigue adelante, se recompone, deprisa, algo va mal, sigue perdida, forma una familia, aparenta. Ya no es mujer, es madre, me perdona, la saludo, sonríe, sonríe con los labios, nunca más con los ojos, no por ahora, no a mí.

Ejercicio 5 de hipertextos

escrito a las 4:23 p. m. por Teresa

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20.10.04

Buenas noches...

la mona

escrito a las 1:24 a. m. por Teresa

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17.10.04

Últimamente le dio por hablar sola, siempre hizo cosas raras, ya lo sabes, pero esto ya es el colmo. Si, si, lo de las ventanas es terrible, no se como voy a contárselo a mi hermana, ¿tú crees? Ya sabes que estas cosas le dan miedo.
Ay, no se cual está más loca, de verdad, la culpa es mía por aflojar los nudos, si, no, la mordaza no, como se te ocurre, esa no se la quito ni muerta, ya aprendí bien la lección.
Llueve ¿sabes? Llueve sin parar, desde esta mañana, lo oigo por el patio, con lo que me gusta el arcoiris… no, no, no puedo ver nada, no, justo acabo de coserme los párpados.



escrito a las 7:58 p. m. por Teresa

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15.10.04

Regreso, escribo, solo para que tú me leas, de nuevo, en círculos, la rueda que no para, te ofrezco mis palabras, quédatelas, y recuerda que no se admiten devoluciones.



escrito a las 11:11 a. m. por Teresa

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6.10.04

SIGO SIN TELÉFONO. STOP. SIN CONEXIÓN. STOP. NI TIEMPO. STOP. VOLVERÉ EN UNA SEMANA. STOP. ESO ESPERO. STOP.

escrito a las 5:11 p. m. por Teresa

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