GOTITAS POR LA VENA
una y otra vez, vuelvo a empezar...
13.7.04

Casi tenía acabado un escrito cuando el ordenador ha decidido que no era lo suficiente bueno para su gusto y me ha cerrado el programa sin más contemplaciones, sin permitirme guardarlo.
He intentado retomarlo, pero también se ha borrado de mi mente y la misma historia con otras palabras ha perdido el sentido. Prefiero escuchar a Fiorello y dejar de perder el tiempo.
En los momentos en que toca vivir intensamente, escribir me resulta demasiado difícil. Todavía faltan unos días pero creo que lo mejor será cerrar ya por vacaciones...

escrito a las 4:44 p. m. por Teresa

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9.7.04

Hoy me permito robarle las palabras a un amigo, porque él acierta muchas veces con ellas a expresar lo que yo no consigo. Porque leerle me ha hecho llorar, pensar, reír, sentir... sentir siempre. Y me gustaría copiar sus textos en aviones de papel y repartirlos por el mundo, pero como me temo que eso no va a ser posible, aquí dejo una parte con la esperanza de que el universo actúe en consecuencia.



Soy consciente de ser un tipo más interesante cuando es leído, no tengo un buen directo. Puedo además convertirme en aquello que me plazca sin que me delaten mis ojos de adolescente inseguro. No hay sustancia detrás de mis palabras, pero el objetivo de mis versos, de mi prosa cuidadosamente descuidada, no es otro que soplar las velas de los barquitos que acarrean esperanzas. Ponerle quizás música a esos sueños descabellados que nunca realizaremos, pero a los que dedicamos tiempos intensos, de tarde en tarde. Puedo mirarte al corazón, pero no a los ojos, porque mi fuerza no reside en el cerebro, sino allí hacia donde miro.
Puedo contarte una historia, y pretender que ha ocurrido, pero no es un engaño; solo quiero halagar tu presencia con el único néctar que destilo.
La cuestión es saber, ¿cuánto de mí hay en el que escribe? ¡ qué más dá !, de ningún hombre se sabe si, es quien es, o quien le hubiera gustado ser y nos deja creer según sus intereses.
Soy más alto, más guapo cuando escribo, porque me creo la belleza de mis frases, conozco el veneno del adjetivo cuando se pone allí donde nadie espera, o impostar un imprevisto sustantivo. Soy un escribidor.
Omar Muharib


escrito a las 9:53 a. m. por Teresa

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7.7.04

bandera

Anoche bailé bajo otra bandera. Cerré los ojos y un canal se abrió desde los altavoces del escenario a la curva de mis muñecas, y sentí mis venas como cuerdas tensadas hacía una voz que me balanceaba como a una marioneta. Y me dejé llevar, entre brazos alzados al cielo, cuerpos anónimos, hombres que movían la cintura como mujeres, mujeres que cubrían sus cabezas con pañuelos y mujeres de escotes generosos, estrellas, cervezas, cigarrillos de la risa, y la música acaparando los pocos espacios vacíos hasta hacernos formar una sola masa, uniforme, cálida, danzante. El suelo se estremeció y el cielo también, y nos llenamos de lluvia al grito de Aïcha, bailando bajo la bandera de otro, abrazando la patria de nuestros sentidos...
Gracias Khaled



escrito a las 1:56 p. m. por Teresa

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5.7.04

Muchas veces he leído o he escuchado que una persona siempre escribe en realidad sobre un solo tema. No importa cuantas historias invente, ni lo complejos que lleguen a ser sus personajes, puede situarlos en lugares distintos, con sexos diferentes, con ideologías contrastadas, empezando por el final o por el principio. Todo eso da igual, porque al final siempre va a contarnos lo mismo, a veces incluso sin darse cuenta.
Intento ser lo más consciente posible de la mayoría de mis actos y por ese motivo, hoy me he puesto a reflexionar sobre que tenían en común mis escritos, que es lo que yo cuento cuando me pongo a teclear una palabra tras otra, cuando imagino, cuando intento crear algo sin un fin determinado, solo por la imperiosa necesidad de hacerlo. Una palabra a rebotado dentro de mi mente y ha comenzado a engrandecerse, hasta adquirir unas dimensiones terroríficas, entonces he podido escuchar mi propia voz pronunciándola, era la PÉRDIDA, y sin necesidad de releerme la he encontrado en todas partes.
La pérdida de un ser querido, de los lugares comunes, de las ilusiones, de la confianza, de los sueños, de la inocencia, de la vida, de los ideales, de nuestra propia identidad... la pérdida en todas sus facetas, tamaños y colores, seguida del miedo a perder, capaz de paralizar todas las acciones y completo responsable en la mayoría de los casos de la pérdida misma.
También me he dado cuenta de que no me siento capaz de escribir sobre otra cosa, por lo menos, no de momento. Quizá escribir no sea más que un acto de fe, seguir creyendo que cuando los compartes con los demás, los malos sueños no se cumplen.


escrito a las 7:12 p. m. por Teresa

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