GOTITAS POR LA VENA
una y otra vez, vuelvo a empezar...
29.4.03

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Esta narración se la hizo su protagonista, Ivonne Guitry, a Nicolás Díaz, amigo de Gardel en Bogotá.

“Mi familia pertenecía a la clase intelectual húngara. Mi madre era directora de un seminario femenino donde se educaba la élite de una ciudad famosa cuyo nombre no quiero decirle. Cuando llegó la época turbia de la posguerra, con el desquiciamiento de tronos, clases sociales y fortunas, yo no sabía que rumbo tomar en la vida. Mi familia quedó sin fortuna, víctima de las fronteras del Trianón (sic) como otros miles y miles. Mi belleza, mi juventud y mi educación no me permitían convertirme en una humilde dactilógrafa. Surgió entonces en mi vida el príncipe encantador, un aristócrata del alto mundo cosmopolita, de los resorts europeos. Me casé con él con toda la ilusión de la juventud, a pesar de la oposición de mi familia, por ser yo tan joven y él extranjero.
Viaje de Bodas. París, Niza, Capri. Luego, el fracaso de la ilusión. No sabía adónde ir ni osaba a contar a mis gentes la tragedia de mi matrimonio. Un marido que jamás podría hacerme madre. Ya tengo dieciséis años y viajo como una peregrina sin rumbo, tratando de disipar mi pena. Egipto, Java, Japón, el Celeste Imperio, todo el Lejano Oriente, en un carnaval de champagne y de falsa alegría, con el alma rota.
Corren los años. En 1927 nos radicamos definitivamente en la Côte d’Azur. Yo soy una mujer de alto mundo y la sociedad cosmopolita de los casinos, de los dancings, de las pistas hípicas, me rinde pleitesía.
Un bello día de verano tomé una resolución definitiva: la separación. Toda la naturaleza estaba en flor: el mar, el cielo, los campos se abrían en una canción de amor y festejaban la juventud.
La fiesta de las mimosas en Cannes, el carnaval florido de Niza, la primavera sonriente de París. Así abandoné hogar, lujo y riquezas, y me fui sola hacia el mundo…
Tenía entonces dieciocho años y vivía sola en París, sin rumbo definido. París de 1928. París de las orgías y el derroche de champán. París de los francos sin valor. París, paraíso del extranjero. Impregnado de yanquis y sudamericanos, pequeños reyes del oro. París de 1928, donde cada día nacía un nuevo cabaret, una nueva sensación que hiciese aflojar la bolsa al extranjero.
Dieciocho años, rubia, ojos azules. Sola en París.



Para suavizar mi desgracia me entregué de lleno a los placeres. En los cabarets llamaba la atención porque siempre iba sola, a derrochar champaña con los bailarines y propinas fabulosas a los sirvientes. No tenía noción del valor del dinero.
Alguna vez, uno de aquellos elementos que merodean siempre en aquel ambiente cosmopolita, descubre mi pena secreta y me recomienda el remedio para el olvido… Cocaína, morfina, drogas. Entonces empecé a buscar lugares exóticos, bailarines de aspecto extraño, sudamericanos de tinte moreno y opulentas cabelleras.
En aquella época cosechaba éxitos y aplausos un recién llegado, cantante de cabaret. Debutaba en el Florida y cantaba canciones extrañas en un idioma extraño.
Cantaba en un traje exótico, desconocido en aquellos sitios hasta entonces, tangos, rancheras y zambas argentinas. Era un muchacho más bien delgado, un tanto moreno, de dientes blancos, a quien las bellas de París colmaban de atenciones. Era Carlos Gardel. Sus tangos llorones, que cantaba con toda el alma, capturaban al público sin saberse por qué. Sus canciones de entonces – Caminito, La chacarera, Aquel tapado de armiño, Queja indiana, Entre sueños- no eran tangos modernos, sino canciones de la vieja Argentina, el alma pura del gaucho de las pampas. Gardel estaba de moda. No había comida elegante o recepción galante a que no se le invitase. Su cara morena, sus dientes blancos, su sonrisa fresca y luminosa, brillaba en todas partes. Cabarets, teatros, music-hall, hipódromos. Era un huésped permanente de Auteuil y de Longchamps.
Pero a Gardel le gustaba más que a todo divertirse a su manera, entre los suyos, en el círculo de sus íntimos.
Por aquella época había en París un cabaret llamado “Palermo”, en la calle Cliché, frecuentado casi exclusivamente por sudamericanos… Allí lo conocí. A Gardel le interesaban todas las mujeres, pero a mi no me interesaba más que la cocaína… y el champán. Cierto que halagaba mi vanidad femenina al ser vista en París con el hombre del día, con el ídolo de las mujeres, pero nada decía a mi corazón.
Aquella amistad se reafirmó en otras noches, otros paseos, otras confidencias, bajo la pálida luna parisién, a través de los campos floridos. Pasaron muchos días de un interés romántico. Ese hombre se me iba entrando en el alma. Sus palabras eran de seda, sus frases iban cavando la roca de mi indiferencia. Me volví loca. Mi pisito lujoso pero triste estaba ahora lleno de luz. No volví a los cabarets. En mi bella sala gris, al fulgor de las farolas eléctricas, una cabecita rubia se acoplaba a un firme rostro de morenos matices. Mi alcoba azul, que conoció todas las nostalgias de un alma sin rumbo, era ahora un verdadero nido de amor. Era mi primer amor.
Voló el tiempo raudo y fugaz. No puedo decir cuánto tiempo pasó. La rubia exótica que deslumbraba a París con sus extravagancias, con sus toiletts derniere cri (sic), con sus fiestas galantes en que el caviar ruso y la champaña formaban el plato de resistencia cotidiana, había desaparecido.
Meses después, los habituales eternos de Palermo, de Florida y de Garón, se enteraban por la prensa de que una bailarina rubia, de ojos azules que ya tenía veinte años, enloquecía a los señoritos de la capital platense con sus bailes etéreos, con su desfachatez inaudita, con toda la voluptuosidad de su juventud en flor.
Era IVONNE GUITRY.
(Etc.)

La escuela gardeleana, Editorial Cisplatina, Montevideo.
(-49)


Rayuela. Julio Cortázar.


Este capítulo pertenece al proyecto Rayuel-o-matic Digital Universal


escrito a las 12:22 p. m. por Teresa

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Cuando de tu calor me acuerdo
compro una barra de hielo,
la abrazo como si fueras tu
pero tu te haces agua
Y te vas corriendo
Y te vas corriendo...

Mártires del compás

escrito a las 1:06 a. m. por Teresa

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La mujer de agua cambia de color con cada paso. Está formada por lágrimas, sudor, saliva, rocío y lluvia. Cuando hace mucho frío no tiembla pero cuando sopla el viento se le ensanchan las caderas. Tiene algas en el pelo y arena en el ombligo.
La mujer de agua siente nostalgia al ver los charcos. Sabe que debe volver al mar, pero no se atreve. Prefiere seguir siendo la mujer de agua sobre un desierto de asfalto.

escrito a las 1:02 a. m. por Teresa

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28.4.03

¿Quién me convenció de que el camino correcto seguía una dirección totalmente contraria a la que yo sentía? ¿Quién me paró los pies y me cortó las alas? ¿Quién me hizo creer que los sueños, son solo eso, sueños? ¿Quién me hizo anhelar y repetir un modo de vida en el que nunca creí? ¿Quién me apartó de mi esencia?
Ahora se que fui yo, ya no me resisto a creerlo, aunque me cuesta entender como pude hacerme tanto daño.

escrito a las 12:38 p. m. por Teresa

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25.4.03

YO MÁS


escrito a las 1:28 a. m. por Teresa

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24.4.03

Inmediatamente después de escribir este post, los archivos han vuelto a su sitio. No sería mala idea empezar a imprimir las cosas, parece que se traen entre lineas algo más gordo de lo que esperaba.

escrito a las 12:52 a. m. por Teresa

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Los archivos han desaparecido, ahora se lo que hacían las palabras...¡Planeaban una fuga! Ingratas, cria cuervos...

escrito a las 12:48 a. m. por Teresa

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23.4.03

Cada vez que pasaba al lado de aquella puerta las carcajadas me sobresaltaban, también se oían canciones, murmullos, zapateos, trompetas, ladridos, cascabeles, gorriones, sonoros besos y niños recitando la tabla de multiplicar. Todos los días pasaba por allí para ir a casa, hasta que una tarde lluviosa, con los huesos helados, decidí que no quería volver a mi cuarto desierto todavía y abrí la puerta... cuando se cerró tras de mi era demasiado tarde, comprendí que nunca saldría y que en aquel salón oscuro no había nadie.

escrito a las 1:13 a. m. por Teresa

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Soy de las que afirma que cuando fuma se le pasa la tos, que el picante despeja la nariz, que el vino baja la fiebre y que para la boca seca nada mejor que un refresco (no daré nombres) bien fresquito. Por otro lado me tomo mi llantén y mi tomillo con miel, mis gotas de própolis, mi echinacea líquida y mi sobredosis de vitamina C. Resultado, al final me curo, no sabría decir cual de todos es el remedio adecuado o si son todos en conjunto, pero me siento orgullosa de no otorgar ni un pequeño beneficio a la industria farmacéutica. ¿El motivo? No lo se, quizá porqué estudié química y no me sirvió para nada o porqué no hay quién se trague un Frenadol ¡Que asco!.

escrito a las 1:04 a. m. por Teresa

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20.4.03




Cuando no puedo salir de casa viajo a Louveciennes

escrito a las 11:47 p. m. por Teresa

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La carretera de Santa Creu de Calafell me trae muchos recuerdos, recientes y lejanos. Este viernes volví a pasar por ella, las mismas casas, los mismos bares… todo en su sitio menos mi perspectiva que nunca es la misma. Cuando llegamos a la playa, el tiempo, la luz, la piel cambia. Y pedimos unas claras, tellerinas, calamares a la romana, música de verano, sueños, recuerdos, proyectos, hoy hace dos meses… demasiada alegría y demasiada tristeza en poco tiempo. Me acuesto con la gripe pero era imposible no somatizarlo todo.


escrito a las 1:46 p. m. por Teresa

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16.4.03

¿Qué pasa con todas estas palabras cuando apago el ordenador? ¿Duermen o conspiran? Nunca llegaré a saberlo.

escrito a las 1:40 a. m. por Teresa

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15.4.03

SUEÑO


escrito a las 1:53 a. m. por Teresa

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No hay silencio, el monitor murmulla y resopla, la brasa del cigarro carraspea, mi perra ronca, las teclas zapatean y el corazón de la noche late tras la ventana. No conozco el silencio, pero si algo muy parecido, cuando el alma tropieza y al caer se vacía, entonces me quedo sorda... un rato.


escrito a las 1:38 a. m. por Teresa

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14.4.03

¿Cómo? ¿Ya es lunes? Quizá la próxima semana....

escrito a las 12:58 a. m. por Teresa

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Shhhhhhhhhh, silencio, estoy trabajando en una formúla secreta. Si todo sale bien, mañana puede que no sea lunes. No se si será posible que alcance para todos, muchos se sorprenderían al descubrir que no están preparados para tomarla.

escrito a las 12:56 a. m. por Teresa

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11.4.03

El otro día en el trabajo una señora envió un e-mail solicitando nuestro correo electrónico para hacer una consulta ¿y como creía que nos había hecho llegar ese mensaje, por paloma mensajera? Tenía ganas de contestarle si era un chiste, pero no se me permite… Apreciada Sra. X… Estoy harta de tanta gente desconectada.

escrito a las 9:53 a. m. por Teresa

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9.4.03

Hoy me he pedido el día libre en el trabajo ( a cuenta de las vacaciones claro) y aunque me he despertado con el tiempo justo y para ir a hacienda, lo he hecho con la certeza de que va a ser un buen día. Para empezar al salir de la delegación y como premio por la hora y media que he tenido que esperar, en el quiosco de enfrente he podido comprar Opera Prima por 1,95 euros, ha sido toda una sorpresa, ya estoy deseando volver a verla. Después he llamado a la óptica y me han confirmado que mis gafas ya me estaban esperando, así que tras una larga temporada en tinieblas, por fin he dejado de ver la calle como un cuadro impresionista (lo cual me parecía estupendo, hasta el día que me crucé con mi madre y no la reconocí). He ido a comprar al mercado y en la plaza de enfrente me he encontrado con mi amigo el sin techo, lo he saludado, aunque no muy convencida, ya que cuando voy sin mi perra muchas veces no me reconoce. Me ha sonreído y me ha confirmado mis sospechas –No te conocía. – Será por las gafas. (por decir algo vamos) y entonces me ha soltado. –¡Que va! Porque cada día estas más guapa. Vaya, que me ha dado una alegría. Además voy a cocinar judías con almejas. mmm… Que día más bueno.


escrito a las 1:18 p. m. por Teresa

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¡YA VEO! DIJO EL CIEGO

escrito a las 12:45 p. m. por Teresa

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Mi primo Juan Carlos nos ha regalado un discman (o como se escriba) y hoy me he dispuesto a estrenarlo en el trayecto al trabajo. He vuelto a tener esa sensación extraña de que el mundo cambia cuando empieza a sonar la música, como si todo formara parte de la canción y las personas que hay a mi alrededor fueran cómplices de los sentimientos que me transmite. Entonces me he acordado de cuando era niña y me regalaron mi primer walkman (si… tampoco se como se escribe) lo primero que hice fue subir el volumen al máximo y gritar ¡de verdad que no oís nada! y aunque veía a mis padres asintiendo con la cabeza y haciendo gestos de que no gritara, era incapaz de poder creerlo, porqué todo mi cuerpo, el comedor, y hasta ellos mismos se habían sumergido en el mismo ritmo. Me pase casi una hora bailando y cantando, cuando por fin consentí quitármelo, escuché que mi padre decía. –Pues si se ha puesto así con esto, imagínate cuando compremos el video. Tardaron más de un año en comprarlo y siempre lo relacione con ese día, aunque eso no consiguió que aprendiera a controlar mis emociones. Y me alegro de no haberlo hecho. Gracias primo, hoy he vuelto a sentirme niña.

escrito a las 1:41 a. m. por Teresa

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7.4.03

Ayer vi Pasos de baile y casi no he podido dormir en toda la noche, no sé si recomendarla o no y tampoco quiero convertir esta blog en una cadena de comentarios de películas pero me sorprende observar como unas me transmiten una euforia que me ha durado casi una semana (leasé después de ver Chicago)
y otras me sumergen en un estado de catatonia. Se me ha quedado el estomago encogido y en mi cabeza no para de dar vueltas la misma frase: ¡Viva el presidente Ezequiel!

escrito a las 10:37 a. m. por Teresa

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4.4.03




Parece que encontré el sitio, ahora solo hace falta ahorrar un poco... o que me toque la primitiva un día de estos.

escrito a las 1:11 a. m. por Teresa

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En la estación de metro de Diagonal han instalado una pantalla de televisión gigante, justo en medio de las dos vías, con dos caras para que nadie se pierda su emisión.
Lo curioso es que ha conseguido que la gente deje de mirar a los demás con disimulo mientras espera el metro, práctica que estaba a punto de convertirse en tradición. Hoy me he sorprendido mirando a una gran masa que me daba la espalda para adorar ese enorme rectángulo. Lo peor de todo es que el volumen es insoportable, y los hipnotiza como el canto de una sirena. Estoy segura de que si los invitara a tirarse a la vía, picaría más de uno. Parece que no era suficiente con el hilo musical del tren (que realmente si que da ganas de invadir Polonia), el ronroneo constante de los coches de la Gran Vía y las gallinas que tengo que atender en mi trabajo, esto también tenía que pasar.
Y yo me pregunto ¿a dónde tengo que emigrar para poder escuchar mis propios pensamientos?

escrito a las 12:42 a. m. por Teresa

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1.4.03

Este ha sido un fin de semana de musicales, en video “8 mujeres” y en el cine “Chicago”. Las dos me han gustado mucho por diferentes motivos pero sobretodo porque me han transportado a la infancia, a un momento en que creía firmemente en que la vida adulta transcurría igual que en un musical. Pensaba que me enamoraría de un apuesto galán vestido estilo años treinta que por supuesto se declararía con una canción, que pasearía por las calles cantando y bailando, que por las noches vería llover lentejuelas desde mi ventana. Por eso tenía tantas ganas de crecer, en cambio ahora me muero de ganas de recuperar esa capacidad de soñar.


escrito a las 8:46 a. m. por Teresa

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