GOTITAS POR LA VENA
una y otra vez, vuelvo a empezar...
20.2.03

Si dice che ad ogni rinuncia
corrisponda una contropartita
considerevole, ma l' eccezione alla regola
insidia la norma.
Se è vero che ad ogni rinuncia
corrisponde una contropartita
considerevole, privarsi dell'anima comporterebbe
una lauta ricompensa.

Carmen Consoli

escrito a las 12:49 a. m. por Teresa

Publicar un comentario

0 comments

Me voy mañana, bueno en realidad hoy, dentro de 11 horas sale el avión, tengo preparada la maleta pero yo todavía me estoy preparando. Solo hace poco más de dos meses que volví de Marlia, cargada de esperanza, parmesano y aceite de oliva. Ahora regreso con el corazón asustado de encontrar una casa medio vacia, pero con la confianza de que todo tiene que ir bien a partir de ahora, me espera una gran persona que se lo merece y me parece que con ese motivo ya es suficiente.
Hasta dentro de un par de semanas.

escrito a las 12:35 a. m. por Teresa

Publicar un comentario

0 comments
19.2.03



Niente Panna! es imposible acordarse de ti y no recordar esa frase, nos enseñaste que los buenos cocineros no utilizan la nata porqué no necesitan disfrazar los sabores (o como prepara una auténtica carbonara con yema de huevo), nos demostraste como se puede luchar ante todas las circunstancias, conseguiste que hablaramos italiano (aunque bastante mal) y que nos enamoraramos de Lucca, tu ciudad más querida. Seguro que si hubieramos estado más atentos hasta nos habrías contado que teníamos que decirle a nuestra tía, ahora que se ha quedado sola, aunque no existan palabras suficientes para llenar su vacio.
Anoche soñé que podías andar otra vez, quizá no sea casualidad, quizá es lo que tengo que decirle, que estás otra vez de pie, para caminar a su lado.

escrito a las 1:40 a. m. por Teresa

Publicar un comentario

0 comments
18.2.03

Con este frio atreverse a salir del plumón es un acto de masoquismo. Si de mi dependiera me pasaría desde diciembre a febrero (ambos incluidos) hivernando como un oso. Tendré que pensarme seriamente emigrar hacia un lugar más cálido, este tiempo está empezando a congelarme hasta el carácter.

escrito a las 9:25 a. m. por Teresa

Publicar un comentario

0 comments
17.2.03

Verónica siempre fue una mujer muy coqueta, por eso siempre lleva sus gafas en el bolso aunque es cada día más miope desde que tiene nueve años. Precisamente la misma edad que acaba de cumplir su hijo Carlos. Verónica cree que no es una mala madre a pesar de todo, está sacando adelante a su hijo sola y aunque es cierto que lo ve poco (en todos los sentidos) se preocupa mucho por él y lo quiere con locura.
Hoy su hijo Carlos tiene partido, nunca ha podido ir a verlo porqué los sábados tiene sesión de peluquería y manicura pero casualmente ayer algún desaprensivo prendió fuego al salón de estética así que ha decidido hacerse un moño y sacrificarse por su pequeño.
No quiere destacar entre el resto de madres, así que tarda una hora en decidir como se recoge el pelo y llega al partido cuando solo quedan veinte minutos. Parece que van empatados y al cabo de un buen rato consigue distinguir a Carlos entre los otros jugadores, se esfuerza en no perderle la pista y no le resulta difícil porqué destaca mucho con sus maniobras, Verónica decide animarlo como hacen las otras madres con sus hijos y no para de gritarle, -¡Venga Carlos! ¡Adelante Carlos! ¡Tu puedes Carlos! Justo antes del pitido final ve como mete un triple que deja a todo el mundo helado, pese a odiar los gestos vulgares no puede reprimir levantarse y gritar, -¡Muy bien Carlos eres un campeón! Espera que él la salude o haga algún gesto pero el niño se queda allí mirándola totalmente inmóvil, todo el resto de padres también la está mirando, le sobrecoge una sensación de angustia y decide ponerse las gafas para ver si consigue averiguar que pasa. ¡Aquel niño no es su hijo! Busca a Carlos rápidamente en el terreno de juego pero no lo encuentra, empieza a creer que vive una pesadilla, cuando por fin lo ve, está sentado en el banquillo, rojo de ira y intentando fulminarla con la mirada, en ese mismo instante entiende que no la perdonará nunca.
En el camino de casa, tras hacerle todo tipo de promesas tiene una idea estupenda.
-Hijo mío, esto no volverá a suceder, voy a hacerme una intervención de cirugía refractiva.

escrito a las 12:30 a. m. por Teresa

Publicar un comentario

0 comments
16.2.03


Abrí la ventana...


escrito a las 12:13 a. m. por Teresa

Publicar un comentario

0 comments
15.2.03

Parece que por fin vais a poder incluir comentarios en mi página, si consigo que se vean mis fotos rayaré el sumun de la felicidad.
El agotamiento que me supone crear esto me ha dejado sin una gota de inspiración. Además hoy ha llovido todo el día y solo se me ocurren cosas muy tristes.
Espero vuestros comentarios y prometo no abandonarme nunca más a esta desidia.

escrito a las 3:02 a. m. por Teresa

Publicar un comentario

0 comments
14.2.03

Acabo de ver La boda de Muriel, hace mucho tiempo desde que la vi por última vez. Como siempre ha conseguido hacerme reir y llorar al mismo tiempo. Esta era una de nuestras películas favoritas, como tantas otras, en que dos amigas permanecian juntas para siempre. Estabamos convencidas de que ese era nuestro destino, pero si lo era, en algún momento lo cambiamos. Supongo que seguimos siendo las mismas, pero ya no nos conocemos. Nos hemos perdonado, pero la decepción se refleja en nuestras pupilas si alguna vez nos encontramos y nos miramos a los ojos. Espero que, aunque separadas, igual que en nuestras peliculas, las dos consigamos realizar nuestros sueños.

escrito a las 1:05 a. m. por Teresa

Publicar un comentario

0 comments
13.2.03

Secuencia común
Teleoperadora: Buenas tardes
Señor/a X: Llamaba por bla bla bla..
Teleoperadora: Muy bien, digame su nombre y apellidos por favor.
Señor/a X: Pepito
Teleoperadora:¿Y sus apellidos?
Señor/a X: Palotes
Teleoperadora: ¿Y su segundo apellido?
Señor/a X: Ternero (con voz de fastidio)
En el mejor de los casos
Teleoperadora: Digame su nombre y sus dos apellidos, por favor
Señor/a J: Paco García
Teleoperadora: ¿y su segundo apellido, porfavor?
Señor/a J:(con voz de fastidio o resoplando) Gavilán

Esta secuencia tan absurda y aparentemente sin importancia, para mi si tiene mucha, porque se repite ochenta veces al dia, durante cinco dias a la semana, desde hace muchos años.
Me atormenta el morir algún día sin haber llegado a comprender porqué nadie da los dos apellidos cuando se los pides. ¿Qué extraño fenomeno social desencadena este suceso? ¿Por qué le irrita tanto a la gente mencionar su segundo apellido? ¿Tendrán miedo a que les mentemos la madre?.

escrito a las 12:33 a. m. por Teresa

Publicar un comentario

0 comments
12.2.03


En Marlia el amanecer está cubierto de escarcha y el atardecer de niebla.
Pero cada uno se alimenta del calor del otro.

escrito a las 9:50 a. m. por Teresa

Publicar un comentario

0 comments
11.2.03

Tiene que quedar un espacio, entre el último sueño de la mañana y el coma profundo, donde puedas llevarme. Tienes que hacerlo tú, porque mi voluntad tiene muy poquita fuerza. Si crees que es demasiado lo que te pido, puedes dejarme allí cuando lleguemos

escrito a las 9:03 a. m. por Teresa

Publicar un comentario

0 comments
10.2.03

Me he dormido. El despertador sonó a las 8.30h. Lo apagué y cerré los ojos. Cuando volví a abrirlos ya eran las 10.30h. Mientras desayuno hago un repaso mental de todo lo que ya no tendré tiempo de hacer. El placer de dos horas más de sueño no compensa con la carrera de obstáculos que se avecina. Mañana tendré que levantarme más temprano. Lo que más me jode, es que tengo siempre la sensación de estar viviendo el mismo lunes.

escrito a las 10:53 a. m. por Teresa

Publicar un comentario

0 comments
9.2.03

La niña se sentía muy pequeña en aquel ascensor enorme lleno de niños. La mayoría eran más altos que ella y charlaban y reían como si estar todos metidos en aquel cuadrilátero fuera lo más normal del mundo. Ella iba agarrada a la mano de la enfermera lo que todavía dejaba más en evidencia que era la más enana. Toda la familia la vino a ver y aunque sentía un poco de miedo por lo que iba a pasar, estaba muy contenta por ser el centro de atención, todo eran besos, regalos y frases de ánimo tipo – Valiente! Campeona! Y un largo etc. Ahora en aquel ascensor repleto de gritos pensaba en que quizá no era tan valiente como creía su familia y tanta frase alentadora hacía sospechar que le iban a hacer mucho daño. La enfermera olía a hospital y tenía la mano helada. El ascensor se paró de golpe, le parecía que el estómago se había salido de su sitio por un segundo. Y la pusieron en la enorme cola, todos los niños estaban en pijama, ella también, pasaban detrás de una puerta y salían muy rápido. Parecían contentos, no tenían cara de haberlo pasado mal. De repente la niña vio lo que llevaban en la mano y todo lo demás dejó de importar. La cola de repente se hizo más larga y más lenta. Tenía ganas de entrar, perdió el miedo de repente incluso empezó a dar pequeños saltitos de vez en cuando, cosa que siempre hacía sin darse cuenta cuando estaba contenta.
Por fin llegó su turno, la sentaron en un enorme sillón de skay, había dos doctores, pero llevaban la boca tapada y solo podía verles los ojos. Le aseguraron que no le iban a hacer daño. Primero le metieron un tubito por la nariz, la niña respiraba por la boca, deprisa, nerviosa. El miedo volvió a hacer un hueco en su barriga. Volvió a su mente la idea de que le iba a doler mucho. El doctor sacó el tubo de la nariz y sintió un alivio extraño, no había dolido nada, le hicieron abrir la boca, esta vez metieron un hierrito mucho más largo. Notó que le pinchaban ese globo que tenía en la garganta, y no se atrevió a mirar porque presintió que sería muy asqueroso. El globo salió enganchado al hierrito y uno de los médicos le acarició la cabeza con una mano mientras la ayudaba a bajar del enorme sillón con la otra. ¿Y la recompensa? Antes de salir por la puerta, la vio, allí estaba la enfermera esperándola, en la mano tenía un “Capitán cola” su polo favorito, se lo dio y la niña creyó oportuno besarla en la mejilla para agradecérselo, lo cual debió hacer mucha gracia a la enfermera porque luego incluso se lo contó a sus padres. Todos los niños la esperaban en el ascensor, era la última. La mayoría ya habían acabado su polo y la miraban con un poquito de envidia. Entonces la niña ya no se sintió la más pequeña, ese “Capitán Cola” la hizo sentir la más grande de todo el ascensor, incluyendo a la enfermera.

escrito a las 10:58 p. m. por Teresa

Publicar un comentario

0 comments
8.2.03

La noche está abierta. Como una herida que sangra. Como una puerta podrida. Como una vagina mojada. Pero yo no puedo entrar. Me caducó la invitación, no recuerdo cuando ni como. Me conformaré con respirar el vapor que emana, esperare que me cubra su lava para convertirme en piedra.

escrito a las 2:40 a. m. por Teresa

Publicar un comentario

0 comments
7.2.03

Hoy ha nacido Juan. A las cinco de la madrugada. Pesa 4,300 Kg. Bienvenido a mi mundo Juan. En un rato voy a conocerte.

escrito a las 9:05 a. m. por Teresa

Publicar un comentario

0 comments
6.2.03

NI SIQUIERA LA LLUVIA TIENE MANOS TAN PEQUEÑAS

escrito a las 12:45 a. m. por Teresa

Publicar un comentario

0 comments
5.2.03

Hoy he vuelto a despertarme con una contractura cervical, bastante fuerte en el lado izquierdo. Supongo que es normal. El dolor de cuello está ligado a mi persona desde hace tantos años que ya no tendría porqué extrañarme.Y siempre se repite. Me pregunto porqué no se repiten en su lugar otras facetas de mi vida. Por ejemplo, ¿Porqué nunca más me despierto con la ilusión de cuando tenía cinco años, con ganas de saltar sobre la cama? No es necesario, seguramente los pinchazos en la nuca son más efectivos para recordarme quien soy, la ilusión puede pasar y ni siquiera reconocerla. Me tomaré un Airtal y pensaré que casilla he retrocedido esta vez.

escrito a las 8:55 a. m. por Teresa

Publicar un comentario

0 comments
4.2.03

Caminando por el transbordo del metro vi un cartel de DESAPARECIDA pegado a una pared con celo. Me acerqué porqué la cara me resultaba familiar.
Se me cayó el paraguas al suelo cuando descubrí que era la mia. Sonreí y cambié la dirección de mis pasos. El destino me adelantaba el regalo que yo no era capaz de darme.

escrito a las 10:16 a. m. por Teresa

Publicar un comentario

0 comments